domingo, 13 de septiembre de 2009

Dahlia Tinúviel




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Hace tres mil años…. Los Ángeles eran los seres que poblaban la tierra…. Pero…. Toda clase de seres mágicos convivían en armonía en los parajes naturales que les eran concedidos para vivir…

Una pequeña Ángel, llamada Dahlia… De unos 14 años de edad…. Vivía tranquila en el paraíso…. Cumplía con su deber de proteger a los más débiles, y el Jefe Supremo la recompensaba por ello. Una vez al día, podía bajar durante tres horas al mundo terrestre, pudiendo así ampliar su cultura y sus estudios.

En uno de sus paseos por la tierra, vio un pequeño hengeyokai macho que lloraba debajo de un árbol, su cabello negro y sus pequeños colmillos hacían demostrar que no era un duende, pero que tampoco era un animal.

“Pequeño… ¿qué te pasa?” - Preguntó delicadamente mientras se acercaba al hengeyokai.
“Ah…. Yo….” – Respondió mientras se secaba las lagrimas, - “Intenté proteger a un conejo de unos duendes que le estaban tirando piedras…. Pero me alcanzaron a mí en la oreja y me duele bastante….”

Dahlia pudo observar entonces que el hengeyokai tenía orejas de gato y una cola negra que le salía por el agujero del pantalón. La oreja le sangraba por una herida y el rabo se enroscaba temblando sobre sí mismo.

“Me llamo Nekoshi… ¿Y tú?” – Le dijo mientras le tendía una mano y la ayudaba a levantarse. Sus manos eran suaves y cálidas, aunque estaban manchadas de barro y de un poco de sangre

. “Pero mírate…. ¡Estas herido!” – Le dijo mientras alzaba un poco el vuelo para quedar a la altura de sus orejas. “Quédate quieto te voy a curar” – De sus manos salían hilos verdes de energía que tejían de nuevo la piel de Nekoshi provocándole una agradable sensación de cosquilleo.

“Vaya gracias…. ¡Oye! ¿Quieres ser mi amiga?” – Le dijo sonriendo.
“¿Amigos?.... ¡Claro!” – Respondió Dahlia sonriendo.

Y así pasaron los meses… Hasta que Dahlia tuvo 15 años y se la consideró una adulta entre los suyos. Durante todo el tiempo que había pasado con Nekoshi, Dahlia fue incubando una secreta atracción hacia el hengeyokai, pero los Ángel, solo se podían enamorar de otros Ángel, asique Dahlia no se lo pudo contar a nadie. Se veían en secreto cada vez que Dahlia bajaba a la Tierra, haciendo que la felicidad de los dos alcanzara un punto máximo. Un día, Nekoshi se armó de valor y le confesó a Dahlia que la amaba. Pero Dahlia le dijo que no podría ser, que aunque ella le amaba también estaba prohibido…. Pero Nekoshi la besó, quitándole así la pureza y alertando al Jefe Supremo…. Descubriéndolos en el acto. Por suerte, el Jefe Supremo era una persona comprensiva… y fue capaz de ver el mutuo amor que se profesaban. Pero puso condiciones, Dahlia perdería sus alas y su capacidad para entrar al Paraíso y Nekoshi no podría comunicarse de nuevo con los gatos. Incluso siendo capaces de aceptar eso, Dahlia quería al menos despedirse de su familia y de sus amigos, Pero el Jefe se lo impidió, las condiciones empezaron cuando Nekoshi la besó asique no los volvería a ver jamás.

Nekoshi, apenado por el sufrimiento que le acababa de provocar a Dahlia, pidió ayuda a los pájaros más grandes de todo el cielo, para que depositaran a Dahlia en las nubes y pudieran entrar a despedirse. Sin embargo uno de los guardias del paraíso la apresó cuando intentaba entrar y no pudo escapar.

Jefe supremo muy apenado le dijo que había violado las reglas del Paraíso dos veces, y que entonces no tendría más remedio que castigarla, de una manera muy severa. No le dijo cuando, pero Dahlia supo entonces que jamás volvería a ver a Nekoshi…. Cuando bajó al del Paraíso, lo primero que hizo fue besar de la manera más tierna que sabía a Nekoshi, cuando sus labios se separaron Nekoshi lo comprendió todo y pidió perdón…. No sabía que le iba a ocasionar tantas desdichas a la pobre Ángel. Dahlia no se arrepentía de haberse enamorado, pero quería estar sola. Caminando durante medio día llego a una cueva al pie de una montaña, allí había suficiente espacio para descansar, puesto que estaba agotada. Dormida, el Jefe Supremo bajó del Paraíso y la congeló en un cristal mágico que haría que durmiera durante 3000 años.

Cuando Dahlia se despertó estaba tumbada en una pequeña cama y una humana (yo XD) la miraba preocupada. Dahlia lo comprendió, comprendió cual había sido el castigo por haber besado a Nekoshi, aun así, aprendió a vivir en la nueva era donde le había tocado estar….

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Siento el tocho pero cuando la imaginacion dice de venir viene >__<


2 comentarios:

  1. ea yata, contenta? e comentao xDDD
    y mu bonita historia

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  2. Vayaaaaaaaaa pero si te has dignado a pasarte por aquiii =O

    Y ya lo se, se me da bien escribir historias :3

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